Un nuevo informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) muestra que los alimentos de origen animal terrestre bajos en grasa –principalmente productos lácteos, huevos y carne– suelen no estar disponibles en tiendas pequeñas que atienden a comunidades marginadas.
Un TASF es cualquier alimento que contenga o derive de animales terrestres. El informe estima que un tercio de la oferta mundial de alimentos se pierde o se desperdicia, incluidos 14% de TASF; estas cifras equivalen a una pérdida aproximada de 936 mil millones de dólares en todo el mundo.
Aunque la oferta neta de TASFs aumentó entre 1961 y 2022, periodo de estudio, la disponibilidad per cápita de carne bovina se ha mantenido constante o ha disminuido. Los TASFs son más caros según la distribución del ingreso en los países de ingresos bajos y medianos. El informe reconoce estos factores como disparidades regionales.
Los Estados Unidos, Nueva Zelanda y la Unión Europea representan casi un tercio de todo el comercio internacional de productos de origen animal, mientras que el 85% de TASFs se produce localmente.
El informe enumera desconexiones importantes entre la investigación y las políticas. En la literatura, no se hacía distinción entre TASFs no procesados y procesados y hay una falta de investigación sobre la deseabilidad de ciertos tipos de TASFs.
El informe combina la investigación de 217 estudios – 83 de Estados Unidos – y aplica un enfoque One Health, lo que significa que la salud de las personas, los animales y el medio ambiente son interdependientes y deben tratarse como tal. El informe señala la sobre-enfasis en los países de ingresos altos en la literatura, ya que 127 de los estudios provienen de entornos alimentarios de países de ingresos altos.